VISITA A ALBUQUERQUE Y FIN DE SEMANA EN GLOBO
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A veces uno recibe información para poder viajar de manera accidental, aunque si me pongo a pensar bien, los banners de Internet no son ninguna casualidad, están por todos lados y a toda hora, muchos blogs incluso incorporan estos también llamados Ads y lo peor del caso es que algunas de estas páginas ponen lento el ordenador. Claro, no tengo el último modelo de computadores pero tampoco es que ande haciendo correr a la fuerza a una Pentium II que de hecho sufriría más de la cuenta con las recargadas páginas web de hoy en día. Pero, como decía, yo andaba buscando la ampliación de una información que escuché en el noticiero de ayer y me terminé topando con una serie de paquetes turísticos de cierta agencia de viajes, que asumo debe haber pagado una buena cantidad por el espacio ya que cometí el error de permitir las ventanas emergentes, pensando que allí estaba la información que yo buscaba. Sucede que quien escribe había estado buceando por largos minutos –más de lo debido- en busca de aquella información. Ustedes saben que en el trabajo uno debe concentrarse en las obligaciones, pero siempre quiere estar informado por otra parte y, a decir verdad, tengo la suerte de que en mi trabajo no me hayan restringido casi ninguna página, a excepción del Messenger por supuesto. Pero conozco otros trabajos, sobre todo en los bancos en donde casi todas las páginas web están bloqueadas, en fin.
La información que andaba buscando era acerca de un ladronzuelo que asaltó un banco pero en una modalidad muy particular. El hombrecillo llevaba muletas y aún así se daba maña para reducir a los custodios de dicha entidad bancaria. Las imágenes las vi de pronto en la pantalla de mi televisor mientras hacía el tradicional zaping, por tanto no pude tomar buen anota de qué canal era, apenas y pude oír que el hecho se registró en Albuquerque, en el estado de Nuevo México, más no pude retener porque las imágenes hablaban por sí solas y resultaba aparatoso ver a un minusválido asaltando a placer un banco. Ahora, cuando coloqué la palabra Albuquerque en el buscador de noticias no obtuve resultado alguno, ni siquiera equivocado, el cero absoluto me fue entregado como conclusión. No me rendí y pasé al buscador universal de temas de la red y allí sí obtuve resultados pero fui derivado a una página de turismo. No estuvo mal tampoco pues pude tener algunos alcances acerca de este territorio. Como sospecharán, dicha zona se caracteriza por haber sido territorio de población indígena americana, agrupada en las tradicionales tribus con sus respectivas jerarquías sociales. Pero aún hoy en día existen más de veinte familias descendientes directos de estas tribus que incluso guardan muchas tradiciones y ni qué decir de los artefactos usados por sus antepasados. Por supuesto, el atractivo turístico principal de esta ciudad recae en la visita a los llamados shamanes o curanderos que guardan la tradición oral transmitida de generación en generación desde siglos pasados. Una serie de rituales paganos y danzas son la perfecta combinación para lograr atraer al turista que va a conocer dichos poblados.
En tal sentido, se han agrupado bastantes zonas que hacen las veces de reservaciones indias en donde habitan estos shamanes en compañía de sus familias y conservando casi idéntica forma de vida que sus antepasados. Ciertamente interpolan los elementos modernos que dan las comodidades del caso, pero básicamente mantienen su tradición sagrada. Pero no por eso vaya usted a creer que Albuquerque es un gran desierto y que lo único que se ve alrededor son algunas tiendas indias y muchos cactus. No. Albuquerque está perfectamente urbanizado y, si bien es cierto, en las afueras de la ciudad puede usted disfrutar de esos aires retirados del desierto al mejor estilo de algunas escenas de la película Kill Bill, no es menos cierto que usted puede incluso echarse un juego de Golf en Albuquerque, lo que muestra el modernismo de la ciudad. Otro hecho curioso y que me llamó la atención -ya que desde niño he soñado con treparme en una de estas “naves”- fue que en varias partes de la ciudad se ofrecen los llamados paseos en globo aerostático. En efecto, todos alguna vez hemos visto esta forma de surcar los aires, por ejemplo en la película