¿Qué sería de España sin los inmigrantes?
Decir que los inmigrantes tienen un lugar en España era, no hace muchos años, impensable. Ahora es todo distinto. Está demostrado que la acogida de inmigrantes es una de las mejores garantías de libertad y de prosperidad económica.
España recibe a los inmigrantes con los brazos abiertos. Quiere que se integren y se conviertan en conciudadanos. Y, por ello, hay esfuerzos por ayudarles a que así sea. La prioridad debe ser siempre la creación y mantenimiento de un marco político e institucional que proteja las libertades, la vida, la propiedad y el mercado. Es importante aportar estabilidad política y seguridad jurídica, que genere la confianza en los ciudadanos para llevar a cabo sus proyectos, los mismos que se transformarán en empleo y en riqueza.
Gracias a ese criterio, Madrid se ha convertido en el principal motor económico de España y en una de las regiones más prósperas de Europa. Y no es necesario recurrir a engorrosas estadísticas e insufribles datos económicos. Para muestra un botón. En los últimos diez años, la capital de España ha crecido en un millón de habitantes. Y lo bueno es que a los largo de estos años se han generado igual número de puestos de trabajo.
Otro dato, Madrid ha atraído más del 60% del total de la inversión extranjera recibida en toda España desde 1995. Además,
Los inmigrantes en Madrid equivalen al 15, 28 por ciento de la población. La mitad son de origen latinoamericano, mayoritariamente ecuatorianos, colombianos, peruanos y bolivianos. El 50,33 por ciento de los inmigrantes residentes de la comunidad de Madrid es de origen latinoamericano, el 28,7 por ciento procede de otros países europeos, el 12,95 por ciento son africanos y los asiáticos un 5,91 por ciento. Los principales colectivos de extranjeros siguen siendo el ecuatoriano (19,47%), el rumano (13,8%), el colombiano (8,74%), el marroquí (8,68%), el peruano (5,18%) y el boliviano (3,94%).
¿En qué más ha beneficiado el crecimiento de inmigrantes en España? Pues en las contribuciones en el sistema de seguridad social. Éstas son enormes y representan aproximadamente todo el superávit de 7.700 millones de euros previsto en el balance de este año. Esta contribución de inmigrantes legales ha repercutido en el crecimiento económico y en las cuentas del sistema social.
¿Algo más? Sí. Cada 31 trabajadores extranjeros alimentan a un pensionista no español, y sin embargo en el conjunto de los afiliados (españoles más extranjeros) la cifra es de 2,64 por cada pensionista. En su momento, los inmigrantes percibirán pensión, pero ahora su aportación al sistema es significativa. Y aunque no parezca, los inmigrantes aportan a las arcas del estado español más de lo que pesan y reciben menos servicios. Hay un saldo positivo, sin duda.
¿Y hay algún impacto negativo? Claro que existe, porque nada puede ser perfecto. Es la presión a la baja de los salarios reales, ya que los sueldos de los inmigrantes son en promedio el 30 por ciento inferiores a los de los españoles. O sea, es mano de obra más barata, pero a la vez apreciable por lo que significa para la economía en la actualidad en España. Por ello, qué sería de este país sin los inmigrantes.